jueves, 2 de agosto de 2012


Esto es un resumen de mi vida personal.
Me llamo José Luis Sánchez Chunque, vine al mundo un 20 de junio de 1985, en la ciudad de Cajamarca. Mis padres son  don Octavio Sánchez Leal y María Celinda Chunque Carranza, tengo cinco hermanos, Reina, César, Manuel, Iván y Liliana.
Por  aquellos años radiqué en la misma ciudad, pues mis padres trabajaban en una hacienda que actualmente es el Asilo de ancianos; a los dos años fui a vivir al campo. Dicen que fue difícil adaptarme, pero fíjense, hoy allí me siento muy a gusto, pues me encanta el silencio y parte de la poca área verde que queda.
Estudié la primaria en la escuela “Rafael Olascoaga” numero 82015, allí empecé a tener un verdadero conocimiento de la vida, pues como todo niño, comencé  a soñar y a desear cosas tal vez inalcanzables, solo que poco a poco las he ido obteniendo. En aquel tiempo, como bien sabemos se tenía un profesor para todos los grados de estudio, en mi caso fue una profesora  llamada María Eugenia Sánchez Legrás, eso nos habían dicho, así que nosotros felices, pues se suponía que con ella haríamos promoción. Estando en sexto grado, por cuestiones desconocidas, nos cambian de docente y desde luego que eso fue un golpe muy fuerte para todos los alumnos, puesto que nos tocó difícilmente adaptarnos a nuestro nuevo profesor. La que nos enseñó, prácticamente todo, en esos años ya no estaba con nosotros, pero puedo afirmar hoy en día que fue una excelente profesora, nos instruyó y educó tan bien que eso me sirvió y me servirá para toda la vida.
En esos primeros años de escuela, me encantaba participar en las actividades que se presentaban por cualquier ocasión, participando en teatros, recitales de poesía, y lo que más me encantó de esa etapa, es que pertenecí a la selección de fútbol y por esta causa, viajamos mucho al interior del departamento, siendo para nosotros  algo maravilloso. Recuerdo que fuimos hasta Celendín, fuimos buenos aquí, siendo eliminados en la primera ronda.
Exactamente, en el año 1999, hice mi Primera Comunión, la profesora que teníamos para entonces, nos inscribió en una Parroquia, participando tres amigos en esa experiencia. Creo que estuvimos por cumplir con aquella preparación, inicialmente no encontrábamos respuestas, pero al final estuvimos en la ceremonia de Primera Comunión, ¿cómo? Pues no lo sé, pero estuvimos, sin saber que más adelante eso tendría un gran significado en mi vida.
Debo recalcar también que el profesor Reynaldo Sáenz Vargas hizo lo posible por dejarse entender, puesto que su pedagogía era muy diferente y creo que al final logramos asimilar su enseñanza. En verdad, debo agradecerle, nos ayudó mucho en nuestros últimos días de escolar. Hicimos promoción con unos amigos más a menos extraños, pues nos habíamos incluido en una fiesta que nunca lo planeamos, y que por parte de ellos, talvés otros hayan sido sus planes de promoción. Fueron muy gentiles, se solidarizaron con nosotros y nos incluyeron en sus actividades programadas, demostrando mucha amabilidad.
En esta etapa escolar, la mayoría de mis hermanos estábamos estudiando, por los que mis padres hicieron un gran esfuerzo, lo dieron todo, por lo cual estoy muy agradecido y orgulloso de ellos.
Para el año 2000, tenía que  ir al colegio, y fui al  glorioso colegio nacional “San Ramón”, fue una etapa muy  diferente y de mucha competencia, pues todos querían ser los mejores alumnos. No fue tan fácil para mí, los profesores eran estrictos y alumno que no aprobaba…ya para qué mencionar.
Esta experiencia de estudio, lo viví de una manera diferente, me volví introvertido, será porque me encontré con alumnos de muchos lugares y de diferentes escuelas, me cohibí un poco, resulté callado y muy tranquilo; claro hasta lograr adecuarme, porque luego me salvé muchas veces de ir “al hueco”, como lo llamaban en esos tiempos, era un lugar escondido donde se median los alumnos cuando ya no encontraban solución alguna a sus problemas.
Los años pasaban y desde luego, los días que salíamos temprano, lo aprovechaba para ir a los colegios de mujeres, estando por tercero me ilusione con alguien, rápido me di cuenta que era algo natural esa etapa, pero tenía que dar un poco más de mí si es que deseaba pasar de grado, dejé todo eso y continué. Estando en quinto grado nos empezamos a preparar para una fiesta de promoción o un viaje, optando por este último. Fuimos a conocer Lambayeque, Chiclayo, Chepén y otros lugares que ya no recuerdo, los compañeros de aula eran alrededor de 40, pero solo fuimos 12; la pasamos bien y es algo que recordaré para siempre. En este mismo año, me preparé para el Sacramento de la Confirmación, esto fue más que una experiencia,  puesto que cambió mi vida, me ayudó a conocer y a valorar a las personas no por lo que tienen, sino por lo que son, causando un gran impacto en mi vida.
Terminando el colegio tuve grandes deseos de seguir estudiando, pero como en la mayoría de casos no pude seguir. Creo en la vida que Dios y mis padres me dieron, era suficiente como
para buscar nuevos caminos y no rendirme. Me puse a trabajar, ayudé a mi papá en su ladrillera, una labor algo dura, pero logré dominar a dicho trabajo. En forma paralela estudié una carrera técnica (Contabilidad), la cual logré terminarla, pero que no la ejerzo por motivos que más adelante aclararé.
Desde que salí del colegio me he dedicado a trabajar; a participar en la Iglesia, que desde luego me fascina hacer, pues no soy perfecto, pero me gusta; y a estudiar por las tardes  cursos que quizá no respondían a mis expectativas, ya que mi sueño era estudiar en la Universidad y eso fue algo que siempre busqué.
Los días y los años fueron pasando y claro cuando tú trabajas, si o si vas a tener un ingreso económico, y esto por un momento me desvió de mis proyectos y anhelos de estudiar.
Me inserté de lleno a la labor pastoral de mi Parroquia, hecho que no me arrepiento de haberlo realizado, y lo haré hasta cuando el Altísimo lo decida. Aprendí aquí otro tajo de valores y virtudes, encontré buenos y verdaderos amigos, amigos que hasta hoy nos apoyamos, no en lo que sea, pero sí en lo que se pueda. Por estas épocas me encantó de cómo los jóvenes parroquianos tocaban con destreza la guitarra, pues no demoré mucho en pedir que me enseñen. Me iban enseñando y a la vez iba observando cómo es que tocaban, es así que aprendí un poco, no del todo, por demás esta decir que requiere de mucha voluntad y de práctica constante.
Seguían pasando los años, yo seguía disfrutando de las diferentes fiestas que hay en nuestra ciudad. Aun así, cada día despertaba con aquel deseo de estudiar una carrera profesional, pero que al final del día siempre encontraba una escusa para no estudiar o seguir pensando en mis sueños, me salía un nuevo trabajo, una nueva labor, y así me iba alejando inmensamente de ese proyecto, y claro me llagaban propinas como para darme ciertos gustos.
Pero a la vez veía a los de mi alrededor estudiar, a personas que no siempre lo tienen todo, a jóvenes y señoritas que a pesar del tiempo y  de las inclemencias de la  vida, seguían adelante, yo seguía haciéndome el sordo y muchas veces el desentendido; seguía disfrutando de mi tiempo y trabajo, de mis amigos, pero cuando terminaba el día, entraba en una especie de trance y empezaba a conversar conmigo mismo del porqué de las cosas, lamentándome aparentemente de lo ingrata que la vida era  conmigo, a culpar a las personas que nada me ocasionaban, sino todo lo contrario, pues por el aburrimiento empezaba a filosofar equivocadamente.
Recién en el año 2011 tome la decisión de postular a la Universidad Nacional de Cajamarca, dicho está que en el primer intento no logré una vacante. Quería correrme en un principio, talvés por la decepción que causé a mi familia y a mí mismo. Por aquel tiempo, que no hace mucho, me encontré con un buen amigo, el cual lo había conocido en la parroquia en donde
yo asistía, me animó mucho, me habló de estrategias, de aquellos vicios que tenía que dejar si es que quería lograr mis objetivos, me sugirió cosas muy reales y de gran importancia el cual aunque me parecían difíciles de cumplir, no desaproveché. Continúe esforzándome un poco más desde entonces.
Para el año 2012, estudié al máximo y por fin logré ingresar, fue un momento único e inolvidable,  pues creo que al fin alcancé esa meta que parecía muy difícil. Actualmente estudio Agronomía, me siento muy a gusto con lo que logré; tengo una familia maravillosa, sé que en mí hay defectos, pero sé que también hay cualidades las cuales me caracterizan como tal. Todo esto me ayudará a sobrevivir y a ser útil a la sociedad, como persona o profesional, como hijo o hermano.
Sé también que la vida actualmente me tiene preparado muchos retos, pero con optimismo, pasión con la que estudio y hago las cosas, con buen humor y perseverancia, toda meta o reto al final lo voy a lograr, tengo fe de que si en mí hay justicia, seré un triunfador, no estoy solo, sé que mis padres me observan y cuidan desde donde estén.
Fin
 

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