Facultad de Ciencias Agrarias
“AÑO DE LA INTEGRACIÓN NACIONAL Y EL RECONOCIMIENTO DE NUESTRA DIVERSIDAD”
PROFESOR: Dr. Alex Miguel Hernández Torres
CURSO: “Métodos y Técnicas de Estudio”
TEMA: “Monografía de Suelos Ácidos”.
ALUMNO: Sánchez Chunque José Luis
CICLO: PRIMERO
CAJAMARCA AGOSTO DEL 2012
DEDICATORIA
Doy gracias a Dios, por acompañarme en todos mis días, solo con él todas las cosas son posibles.
Con mucho cariño y respeto a mis padres: Octavio y María Celinda, quienes me dieron una formación única.
A mis hermanos, son ellos mi fuerza y también uno de mis motivos por la que deseo ser un profesional.
AGRADECIMIENTO
Al Dr. Alex Miguel Hernández Torres, por seguir dedicándose a esta exigente carrera y porque acepta seguir en su camino de enseñanza.
A mis amigos, por brindarme su amistad y su incondicional apoyo.
Un agradecimiento muy especial a mi familia, ya que son ellos los que me motivan día a día.
INDICE
I. SUELO
II. COMPONENTES MINERALES
III. COMPONENTES ORGANICOS
IV. SUELOS ACIDOS
V. EL PH EN ALGUNAS PLANTAS
VI. SUELOS ACIDOS Y ALCALINOS
VII. ACIDIFICACION DE LOS SUELOS
VIII. MANEJO DE SUELOS ACIDOS
IX. FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA ACIDEZ DEL SUELO
X. REALIDAD DE LOS SUELOS ACIDOS EN CAJAMARCA
XI. CUIDADO DE LOS SUELOS
XII. CUIDADO DE LA TIERRA PARA EL BUEN DESARROLLO DE LAS PLANTAS
XIII. CONCLUSIONES
INTRODUCCIÓN
El suelo es una sustancia viviente, demasiado complejo, es la porción superficial de la corteza terrestre, constituida en un 25% de aire, 25% de agua, 45% de minerales y 5% de materia orgánica.
Los suelos pueden ser ácidos o alcalinos, su origen está influenciado por diferentes factores como: Clima (temperatura, precipitación), Relieve o Topografía, Microorganismos, material parental, tiempo, etc.
La agricultura es una de las actividades más importantes del Perú, en la región andina es de las principales actividades económicas.
Esta región se caracteriza por tener una alta precipitación, estos suelos se encuentran sin cubierta vegetal, debido a la intervención del hombre en la preparación del terreno para chacra y sobre pastoreo, con la finalidad de satisfacer sus necesidades primarias.
Todas estas actividades asociadas con el factor clima (lluvia y temperatura) van a permitir que los suelos se degraden y se acidifiquen ya que las bases cambiables son lavadas (Ca, Mg, K, Na) por efectos de la lluvia, quedando solamente iones de Fe y Al que van acidificar el suelo.
OBJETIVOS:
CONTENIDO
El relieve es accidentado y heterogéneo, dividido por la Cordillera de los Andes, que lo atraviesa de sur a norte y el brazo oriental solo cruza por su parte septentrional. Los suelos son de baja productividad por el uso intensivo al que han estado sometidos, el sobrepastoreo y erosión.
Existen 1 703 921 has y están distribuidas en 618 210 has de uso agrícola y 1 085 711 has de uso no agrícola.
I. SUELO
Origen del suelo
El suelo constituye la interface entre las rocas del sustrato continental y la atmósfera, formándose como consecuencia de los fenómenos físicos, físico-químicos y biológicos de intercambio que ahí se producen. El concepto de suelo es, por tanto, un concepto evolutivo. Este se forma como consecuencia de un proceso dinámico, que implica un cambio progresivo desde que la roca se pone en contacto con la atmósfera como consecuencia de la erosión, hasta su desarrollo completo.
Un concepto muy relacionado es el de regolito, que constituye lo que podríamos llamar el “protosuelo”, es decir, una capa no estructurada de materiales que se acumula sobre la superficie del terreno como consecuencia de procesos diversos. Por su parte, el suelo es un regolito evolucionado, que ha adquirido la estructuración en capas u horizontes que le caracteriza. Por ejemplo, la superficie de la Luna está cubierta por el regolito lunar, formado por fragmentos de rocas y polvo que han resultado de los impactos de meteoritos, y de la acumulación de polvo cósmico, sin que se forme un suelo debido a la ausencia de una atmósfera, agua, y una dinámica superficial que permita su desarrollo.
También las zonas de alta montaña, por encima de determinadas altitudes, en las que ya no llega a desarrollarse vegetación, tenemos un regolito formado por los restos de la meteorización del sustrato.
En condiciones normales, cuando eliminamos el suelo de una porción de terreno, al cabo de unos meses o unos pocos años observamos que comienza a implantarse vegetación, que se forman acumulaciones de tierra, y que los fragmentos de rocas comienzan a redondear sus formas, liberando fragmentos menores. Es decir, se está formando un regolito, que constituye el punto de partida de la edafogénesis, es decir la formación de un suelo.
En la edafogénesis, el primer proceso que tiene lugar es la diferenciación de dos horizontes:
El más superficial, u “Horizonte A” que se forma como consecuencia de la implantación de vegetación sobre el regolito: la actividad de las raíces, la acumulación de los restos vegetales, la actividad animal (lombrices, insectos u otros animales excavadores), así como por la acumulación en esta zona de los productos de la meteorización superficial (arcillas, cuarzo).
El otro horizonte que se forma es el denominado “Horizonte C”, más profundo, en contacto directo con la roca más o menos meteorizada del sustrato, y compuesto mayoritariamente por fragmentos de ésta, acompañados por productos poco evolucionados de su meteorización.
Estos suelos primitivos AC son característicos de áreas sometidas a fuerte erosión, en las que no da tiempo al desarrollo de un suelo completamente estructurado, aunque también pueden tratarse de suelos jóvenes, en formación.
Cuando el suelo evoluciona durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo se forma un nuevo horizonte:
“Horizonte B” o de acumulación. Esta capa del suelo se origina como consecuencia de los procesos de intercambio que se producen entre los horizontes A y C: la migración de aguas, tanto descendentes (de infiltración de aguas de lluvia) como ascendentes (capilaridad, gradiente de humedad), hace que llegue a individualizarse este horizonte caracterizado por la acumulación de precipitados salinos (carbonatos, sulfatos).
Estos tres horizontes son los básicos y fundamentales que podremos encontrar en la mayor parte de los suelos comunes. En mayor detalle, es posible identificar otros horizontes, o subdividir éstos, pero no vamos a entrar en estos aspectos.
En un sentido estricto, el suelo es considerado como uno de los recursos naturales más importantes, de ahí la necesidad de mantener su productividad, para que a través de él y las prácticas agrícolas adecuadas se establezca un equilibrio entre la producción de alimentos y el acelerado incremento del índice demográfico.
El suelo es esencial para la vida, como lo es el aire y el agua, y cuando es utilizado de manera prudente puede ser considerado como un recurso renovable. Es un elemento de enlace entre los factores bióticos y abióticos y se le considera un hábitat para el desarrollo de las plantas.
Gracias al soporte que constituye el suelo es posible la producción de los recursos naturales, por lo cual es necesario comprender las características físicas y químicas para propiciar la productividad y el equilibrio ambiental (sustentabilidad).
¿Qué es el suelo?
Los suelos se forman por la combinación de cinco factores interactivos: material parental, clima, topografía. Organismos vivos y tiempo.
Los suelos constan de cuatro grandes componentes: materia mineral, materia orgánica, agua y aire; la composición volumétrica aproximada es de 45, 5, 25 y 25%, respectivamente.
Los constituyentes minerales (inorgánicos) de los suelos normalmente están compuestos de pequeños fragmentos de roca y minerales de varias clases. Las cuatro clases más importantes de partículas inorgánicas son: grava, arena, limo y arcilla.
La materia orgánica del suelo representa la acumulación de las plantas destruidas y resintetizadas parcialmente y de los residuos animales. La materia orgánica del suelo se divide en dos grandes grupos:
Para darse una idea general de la importancia que tiene el agua para el suelo es necesario resaltar los conceptos:
a. El agua es retenida dentro de los poros con grados variables de intensidad, según la cantidad de agua presente.
b. Junto con sus sales disueltas el agua del suelo forma la llamada solución del suelo; ésta es esencial para abastecer de nutrimentos a las plantas que en él se desarrollan.
El aire del suelo no es continuo y está localizado en los poros separados por los sólidos. Este aire tiene generalmente una humedad más alta que la de la atmósfera. Cuando es óptima, su humedad relativa está próxima a 100%. El contenido de anhídrido carbónico es por lo general más alto y el del oxígeno más bajo que los hallados en la atmósfera.
La arcilla y el humus son el asiento de la actividad del suelo; estos dos constituyentes existen en el llamado estado coloidal. Las propiedades químicas y físicas de los suelos son controladas, en gran parte, por la arcilla y el humus, las que actúan como centros de actividad a cuyo alrededor ocurren reacciones químicas y cambios nutritivos.
Perfil del suelo.
Un perfil de suelo es la exposición vertical, de horizontes o capas horizontales, de una porción superficial de la corteza terrestre.
Los suelos son clasificados de acuerdo con su estructura y composición en órdenes, subórdenes, grandes grupos, subgrupos, familias y series. Se ha visto que las características del suelo varían enormemente de un lugar a otro; los científicos han reconocido estas variaciones en los diferentes lugares y han establecido distintos sistemas de clasificación.
Las diferencias que presentan los suelos se utilizan para clasificarlos en diez órdenes principales, como se observa en el siguiente cuadro.
Los alfisoles (suelos ricos en hierro y aluminio) y molisoles (suelos de pastizales) son los mejores suelos agrícolas.
Tipo de Suelo
|
Porcentaje de superficie en el mundo
|
Aridisoles
|
19.2
|
Inceptisoles
|
15.8
|
Alfisoles
|
14.7
|
Entisoles
|
12.5
|
Oxisoles
|
9.2
|
Molisoles
|
9
|
Ultisoles
|
8.5
|
Espodosoles
|
5.4
|
Vertisoles
|
2.1
|
Histosoles
|
0.8
|
Suelos diversos
|
2.8
|
Total
|
100
|
Edafología:
El suelo, desde el punto de vista edáfico, es un medio poroso, biológicamente activo y estructurado, desarrollado en la superficie emergida de la Tierra.
Todo con respecto a los suelos también se puede decir que el suelo, desde el punto de vista edáfico, es un medio poroso, biológicamente activo y estructurado, desarrollado en la superficie emergida de la Tierra.
El suelo es el hábitat de una biota específica de microorganismos y pequeños animales que constituyen el edafon. El suelo es propio de las tierras emergidas, no existiendo apenas contrapartida equivalente en los ecosistemas acuáticos. Es importante subrayar que el suelo así entendido no se extiende sobre todos los terrenos, sino que en muchos espacios lo que se pisa es roca fresca, o una roca alterada sólo por meteorización, un regolito, que no merece el nombre de suelo.
Edafología, está vinculada a la Geología a la Biología y a la Agronomía y constituye un conjunto complejo de elementos físicos, químicos y biológicos que compone el sustrato natural en el cual se desarrolla la vida en la superficie de los continentes.
Concepto:
Es una ciencia joven que trata sobre el estudio del suelo. Aparece al final del siglo pasado, si bien se constituye como tal en la "IV Conferencia Internacional sobre Pédologie" celebrada en Roma en 1924 de la que nace la "Sociedad Internacional de Ciencia del Suelo", cuyo primer Congreso se celebra en Washington en 1927.
Su nombre viene del griego 'edaphos' que significa superficie de la tierra, en contraposición de "geos" que denomina al cuerpo cósmico. Estudia el suelo desde todos los puntos de vista: su morfología, su composición, sus propiedades, su formación y evolución, su taxonomía, su distribución, su utilidad, su recuperación y su conservación.
El suelo es el hábitat de una biota específica de microorganismos y pequeños animales que constituyen el edafon. El suelo es propio de las tierras emergidas, no existiendo apenas contrapartida equivalente en los ecosistemas acuáticos. Es importante subrayar que el suelo así entendido no se extiende sobre todos los terrenos, sino que en muchos espacios lo que se pisa es roca fresca, o una roca alterada sólo por meteorización, un regolito, que no merece el nombre de suelo.
Edafología, está vinculada a la Geología a la Biología y a la Agronomía y constituye un conjunto complejo de elementos físicos, químicos y biológicos que compone el sustrato natural en el cual se desarrolla la vida en la superficie de los continentes.
Características del lugar.
En este aspecto hemos de atender a cuatro puntos fundamentales:
1. Forma del terreno. Corresponde con el factor relieve de la formación del suelo, por lo que su descripción ha de hacerse de forma sistemática y exhaustiva.
2. Pendiente. Es la cuantificación del posible efecto de relieve en la formación del suelo. Conviene determinarla con la máxima precisión posible, aunque siempre referida al promedio de la ladera en que se encuentra el suelo.
3. Vegetación o uso de la tierra. En este apartado se describe el tipo de cultivo, en caso de la utilización, o la vegetación natural existente en el área, incluyendo, si es posible, una relación de las especies observadas y que puedan considerarse significativas. En este sentido debemos destacar la importancia de la vegetación para detectar algunas condiciones del suelo que no siempre se manifiestan en su morfología; así, la salinidad cuando no existen eflorescencias, puede predecirse por la presencia o ausencia de ciertas especies; también la presencia de hidromorfías temporales se pone de manifiesto por el tipo de vegetación o por la aparición de ciertas especies. La observación de especies acidófilas estrictas, calcícolas o calcífugas nos informan acerca del estado del complejo absorbente del suelo, incluso se citan algunas especies que son indicadoras de la presencia de ciertos metales pesados.
4. Clima. El clima se deduce de los datos proporcionados por las estaciones meteorológicas. Es muy importante la correcta elección de la o las que mejor representan la zona en la que se encuentra el suelo, éstas no siempre son las más cercanas sino las que están en una situación parecida en cuanto a altitud, orientación y posición respecto a los posibles sistemas montañosos presentes, debiendo cuidar la exposición o protección respecto a los vientos dominantes.
Características del suelo
A- Morfología del suelo
En este apartado se deben analizar los siguientes tópicos:
- Horizontes:
La diversidad morfológica de los horizontes del suelo es de tal naturaleza que hay que recurrir a un sistema estricto de denominación, ello evita las confusiones a la hora de transferir información de unos autores a otros. El sencillo sistema de Dokutchaev ya no es válido para una complejidad semejante.
Los horizontes del suelo se designan por una letra mayúscula que indica el tipo genético. Se utilizan la H y la O para los horizontes orgánicos. La A, E y B, para los horizontes minerales y C y R para las capas constituidas por el material original más o menos transformado.
Esa letra puede ir seguida de otra minúscula para indicar alguna característica importante pero no incluida en la definición de la mayúscula correspondiente. Cuando un horizonte principal muestre características diferentes a lo largo de su espesor, que no afecten a su denominación completa, incluyendo sufijos, puede dividirse en varios sub-horizontes a los que se aplicará la misma denominación seguida de un número arábigo consecutivo y empezando con el "1" en el sub-horizonte más superficial.
Cuando aparezca en un perfil más de un ciclo de formación, los horizontes correspondientes llevaran un prefijo constituido por un número arábigo consecutivo, considerando el ciclo actual como "1" y siguiendo en orden creciente de juventud. En el ciclo actual no se utiliza el prefijo por lo que el primer número utilizado será el "2". Estas diferencias de ciclo se conocen como discontinuidades litológicas y si existiese una entre dos horizontes con la misma denominación, se consideraran como uno solo a efectos de subdivisión (.Bt1, Bt2, 2Bt3, 2C...).
Horizontes de transición.
Están situados entre dos de los horizontes descritos, de forma que sus propiedades se mezclan y resulta difícil inclinarse por uno de ellos. Se denominan por las letras de ambos situando en primer lugar la correspondiente al horizonte al que más se parece. Los sufijos de los horizontes principales no se utilizan en la denominación del horizonte de transición y solo se aplica algún sufijo para indicar alguna característica presente en el conjunto de dicho horizonte.
Horizontes mezclados.
Se utiliza este término para designar a aquellos horizontes situados entre otros dos principales que están interpenetrados de tal forma que resulta imposible la separación. El conjunto del horizonte constituye una mezcla del que le precede y le sigue. Se designan por las letras correspondientes a los horizontes principales, sin sufijos, separadas por una barra (/) y situando en primer lugar la correspondiente al horizonte mayoritario en la mezcla. No se emplean sufijos en el conjunto.
- Color:
El color es muy variable y también muy importante. Hay que prestar mucha atención tanto a la matriz de los horizontes como a la presencia de manchas.
La característica principal de la formación de la parte mineral del suelo es la generación de arcilla. Todos los minerales esenciales que constituyen la fracción arcillosa son blanquecinos, pero no es ése el color habitual de las arcillas extraidas del suelo, la razón es la presencia de unas sustancias coloreadas y con un fuerte poder de tinción que se conocen como agentes cromógenos.
El color no es un propiedad frívola, como podría parecer, sino que nos ofrece numerosas claves sobre la formación del suelo y de su comportamiento. Por ello es necesario expresarlo con gran precisión para que pueda ser interpretado por personas diferentes de las que realizan su descripción.
3- Textura.
La textura es la forma en la que se distribuyen por tamaños las partículas del suelo. Su determinación ha de hacerse mediante el correspondiente análisis.
No obstante, en el campo puede apreciarse de forma indirecta formando una pequeña bola entre los dedos, con ayuda de una pequeña adición de agua si el suelo está demasiado seco. Del comportamiento de esa bolita puede deducirse el contenido en las diversas fracciones. Cuanto más moldeable es la bolita formada, mayor será el contenido en arcilla. La untuosidad o pegajosidad de la misma es un índice del contenido en limo. La arena se detecta por el ruido que hace al amasar la entre los dedos, cuanto mayor es el chirrido que se produce mayor será su contenido en arena.
Con cierta experiencia pueden distinguirse varios tipos texturales, pero lo más interesante es la comparación del comportamiento de los diferentes horizontes, para lo cual no es necesaria una gran experiencia sino una modesta capacidad de observación.
4- Porosidad.
La determinación de la porosidad suele hacerse por métodos indirectos como la permeabilidad, la relación entre las dos formas de determinar la densidad o la retención de agua. Pero todos ellos nos pueden informar acerca del volumen total de poros, de la existencia de macroporos continuos o del valor de la microporosidad. No nos ofrecen la forma en que se distribuyen los poros, ni su forma, ni su orientación.
Una evaluación correcta y fiel de la porosidad del suelo solo puede obtenerse mediante la observación de la micromorfología, acompañada de una correcta micromorfometría.
No obstante, en el campo hay diversos aspectos que deben describirse de la forma más precisa posible, uno de ellos es la presencia de grietas de retracción de los agregados que son muy difíciles de observar por las técnicas descritas anteriormente.
Otro aspecto destacable es la distribución relativa entre los diversos horizontes, que en muchos casos suele ser suficiente para explicar el comportamiento del suelo.
5- Rasgos de origen biológico.
Se describe la eventual presencia de algún animal o la evidencia de su presencia en algún momento, que se pone de manifiesto por la observación de nidos, restos procedentes de la metamorfosis, galerías u otro rasgo indicador.
6- Actividad humana.
En este sentido debe hacerse notar cualquier modificación que se observe en el suelo por efecto de la actividad humana, diferente del cultivo habitual del mismo.
En este sentido se debe indicar la presencia de fragmentos de loza, escombros, indicios de basuras y cualquier tipo de material ajeno al suelo y del que exista evidencia de la intervención humana en su presencia.
7- Estructura.
Es el modo en el que se agrupan las partículas elementales del suelo para generar formas de mayor tamaño, conocidas como agregados o vulgarmente terrones.
En la estructura hemos de distinguir tres aspectos diferentes, la morfología de los agregados, su grado de desarrollo y el tamaño.
Estructura particular. Se presenta cuando sólo hay arena y la floculación es imposible y las partículas quedan separadas. Es propia de los horizontes E. Realmente no se trata de una estructura pues no responde a los criterios de definición de la misma pero se le asigna el término para mantener una unidad en la definición y describir este estado de "no agregación" del suelo.
Estructura masiva. Ocurre cuando las partículas se adhieren tanto que aparece una masa sin grietas y sin diferenciación de agregados. Es propia de materiales que no han sufrido procesos edáficos pero que poseen coloides arcillosos derivados de su origen como son los horizontes C.
Estructura fibrosa. Es otra de las situaciones que no responde al criterio de estructura como sucede con las anteriores. Está constituido por fibras procedentes del material orgánico poco descompuesto en el que los restos de tejidos son fácilmente visibles; la única organización es el entrelazamiento de las fibras. Es propia de los horizontes orgánicos H y O.
Estructura grumosa o migajosa. Procedente de la floculación de los coloides minerales y orgánicos y mantiene el aspecto de los grumos formados. Sus agregados son pequeños, muy porosos y redondeados, lo que hace que no encajen unos con otros y dejen huecos muy favorables para la penetración de las raíces. Su pequeño tamaño hace que el contacto entre suelo y semilla sea bueno y favorezca su germinación al suministrarle el agua necesaria. Es propia de los horizontes A, ricos en materia orgánica. Junto con la que sigue, representa al grupo de las estructuras que se conocen como construidas.
Estructura granular. Aparece cuando los agregados son pocos o nada porosos por el predominio de la arcilla sobre la materia orgánica en el proceso de floculación. Es propia de horizontes A de suelos pobres en materia orgánica, como los de cultivo.
Existen otro tipo de estructuras que no proceden de la floculación de los coloides sino de la adhesión de los mismos; al desecarse el suelo, la masa formada se fragmenta y por ello se conocen como estructuras de fragmentación.
Estructura subpoliédrica o subangular. Constituye un enlace entre las estructuras construidas y las de fragmentación y participa de ambos procesos; morfológicamente está entre la que le precede y la que sigue. Sus agregados tienen forma poliédrica equidimensional con las aristas y los vértices redondeados. Es propia de horizontes A muy pobres en materia orgánica y de la parte superior de los horizontes B.
Estructura poliédrica o angular. Es la representante genuina de las estructuras de fragmentación. Su forma recuerda a la de un poliedro equidimensional con aristas y vértices afilados y punzantes. Los agregados encajan perfectamente unos en otros y dejan un sistema de grietas inclinadas. Es típica de horizontes B con contenidos arcillosos medios o con arcillas poco expansibles.
Estructura prismática. Es similar a la anterior pero la dimensión vertical predomina sobre las horizontales, adoptando una forma de prisma. Cuando es muy gruesa constituye una transición a la estructura masiva. Es propia de los horizontes B muy arcillosos que los hace compactos y se resquebrajan en grandes bloques.
Existe una variedad de estructura prismática en la que la base superior del prisma esté inclinada en forma de cuña. Está asociada a la presencia de arcillas expansibles que generan en el suelo un sistema de grietas verticales cuando se seca, estas grietas se rellenan parcialmente con material caído desde la superficie lo que provoca que al humedecerse, y recuperar el volumen inicial, se produzca una elevación del material forzada por la compresión lateral; este hecho obliga a tomar la forma de cuña que facilita el ascenso. Esta estructura es propia de suelos muy ricos en arcillas esmectíticas.
Estructura columnar. Es otra variedad de estructura prismática que se produce siempre que hay una dispersión fuerte de la arcilla provocada por una alta concentración de sodio. Las arcillas sódicas al secarse forman una masa muy compacta que se resquebraja en grandes prismas muy duros e impenetrables por el agua; el agua cargada de coloides fluye fundamentalmente por las grietas que quedan entre los agregados y esto hace que las partículas en suspensión erosionen la parte alta de los agregados y le den un aspecto de cúpula. En estas condiciones también se dispersa la materia orgánica, por lo que esa suspensión impregna la superficie de los agregados que quedan revestidas de oscuro y se les conoce como columnas enlutadas. Es frecuente que las sales queden impregnando la parte superior y cristalicen al secar, lo que provoca una cubierta blanca. Es propia de los horizontes B de suelos salinos sódicos.
Estructura esquistosa o laminar. Es una estructura semejante a las anteriores pero en la que la dimensión vertical es mucho menor que las horizontales. Es propia de horizontes C procedentes de materiales originales esquistosos que le ceden al suelo su estructura. En otras ocasiones se debe a aportes continuados de material con texturas diferentes, como sucede en los suelos aluviales.
Estructura escamosa. Su forma es la de una lámina delgada y curvada con aspecto cóncavo. Ocurre en zonas encharcadas y desecadas en las que, en el último período, se produce una sedimentación de las partículas que había en suspensión y una selección por tamaños en la que quedan abajo las más gruesas. Al secarse, mientras las partículas gruesas no cambian de volumen, la fracción fina y coloidal se contrae. Este estrechamiento provoca tirantez y hace que la superficie su curve. Siempre aparece en superficie y es una estructura pasajera porque en el momento que llueve la estructura va a su forma primigenia.
8- Consistencia.
Es la trabazón o coherencia entre las partículas del suelo. Varía según el estado de humedad por lo que conviene determinarla con el suelo seco, húmedo y mojado. Se considera que el suelo está seco cuando cambia de color al añadirle una gota de agua, y si tal no sucede decimos que está húmedo cuando no moja la mano al cogerlo, o mojado cuando sí lo hace.
Si se toma un agregado seco ofrece una cierta resistencia a partirse, al humedecerse se fractura mejor y cuando está mojado puede resultar moldeable y más o menos pegajoso.
Consistencia en seco
En su descripción se utilizan unos términos preestablecidos a los que suele añadirse algún adverbio de cantidad para indicar la intensidad del término utilizado.
- Suelto: Se utiliza en aquellos horizontes que carecen de estructura o que aquella es particular. No existen agregados en el suelo y las partículas del mismo no están unidas entre sí. Los horizontes que la presentan están muy bien aireados y son muy penetrables, pero las raíces tienen poco contacto y la retención de agua es muy débil. Si aparece en superficie, los suelos se labran muy bien pero son muy malos a la hora de establecer construcciones sobre ellos, por la dificultad que representan para la cimentación.
- Blando: Los agregados se rompen entre los dedos. Este tipo de consistencia suele estar asociado a estructuras migajosas o granulares. El suelo está bien aireado, es fácil de penetrar y ofrece buen contacto a las raíces. La retención de agua es, en general, buena y se labra bien aunque es conveniente que presente un cierto nivel de humedad para que no se destruyan los agregados.
- Duro: Los agregados son difíciles de romper con la mano, y en algunos casos es necesario recurrir al martillo. La aireación es escasa y las raíces penetran con mucha dificultad en los agregados y suelen crecer a través de las fisuras. Retiene gran cantidad de agua aunque el drenaje puede resultar escaso. Hay que labrarlo con esmero por su propensión a formar "suelas de labor".
Consistencia en húmedo.
Como en el caso anterior se utilizan una serie de términos modificados, en su cso, por algún adverbio de cantidad.
- Suelto: Se corresponde con el término análogo en seco y presenta un comportamiento semejante.
- Friable: Se desmenuza con cierta facilidad. En seco, suele ser "blando" o algo "duro y su comportamiento es el equivalente a ellos.
- Firme: No se desmenuza con facilidad. En seco suele ser duro o muy duro y con un comportamiento semejante. Usualmente existe una correspondencia entre la consistencia en seco y en húmedo, si bien en esta situación los agregados se desmenuzan con mayor facilidad. Cuando la tenacidad se mantiene parecida en ambas situaciones, es debido a la presencia de agentes cementantes de tipo químico, como pueden ser los carbonatos, óxidos de hierro u otros semejantes. Cuando se humedece se mantiene la coherencia y lo mismo de duro es en seco que en húmedo. Cuando la dureza es atribuible a la arcilla se fractura con más facilidad en húmedo y la consistencia se atenúa. Los distintos estados de consistencia en seco y húmedo nacen de la naturaleza del agente cementante.
Consistencia en mojado.
En esta situación se observan dos aspectos diferentes como son la plasticidad y la adherencia y, solo en ocasiones, la tixotropía. Se utiliza el término correspondiente acompañado, en su caso, de un adverbio de cantidad o se indica la ausencia de la condición.
- Adherente: Se utiliza para indicar que la tierra se pega a las manos. Suele ir asociada a suelos duros en seco y poco friables o firmes en húmedo. Cuando el suelo es muy adherente es debido a la presencia de partículas finas no coloidales que no se unen unas a otras para constituir agregados. La presencia de este limo hace que, al no estar adherido, el suelo húmedo se vuelva resbaladizo y se enfangue. Esto tiene una mala consecuencia para el mantenimiento del suelo puesto que la erosión es muy alta.
- Plástico: Tiene la capacidad de poder ser moldeado. La plasticidad se mide formando un cordón y estableciendo lo largo y fino que se hace antes de que se rompa. Está en función del contenido de arcilla y del tipo de ella. No va necesariamente unida a la adherencia. Son muy difíciles de trabajar porque se forman grandes bloques que impiden un buen contacto de la semilla con el suelo y no hay suministro de agua. Son muy difíciles de trabajar porque si están demasiado húmedos pueden formar grandes terrones o suelas de labor.
- Tixótropo: El suelo sufre una modificación de su estado con la presión. La tixotropía está asociada a la presencia de alófana, que es típica de suelos desarrollados sobre cenizas volcánicas. La fácil alteración origina iones que se organizan en pseudoestructuras conocidas como alófonas, muy parecidas a la caolinita y que dejan gran cantidad de huecos que se llenan de agua actuando como una esponja. La alófona aporta grandes ventajas al suelo porque retiene muchos iones y agua.
- Rasgos edáficos.
Son detalles que se destacan en un horizonte, como unidades discretas incluidas en la masa del suelo, identificables por una concentración en un determinado componente o por una estructura diferente. Se originan en los procesos edafogenéticos por lo que gozan de una gran importancia.
Hay dos tipos principales:
- Revestimientos o cútanes: Son acumulaciones de material que tapizan los agregados o los poros del suelo. Este tapizado atenúa la rugosidad y cuando es grueso puede dar lugar a una superficie brillante.
- Nódulos: Son cuerpos tridimensionales de sustancias extrañas a la matriz del suelo y que están incrustados en ella. Provienen de una acumulación de material que ha venido en un vehículo acuoso y que al cambiar las condiciones detiene su movimiento por floculación, precipitación o insolubilización, con o sin cristalización posterior. Estos fenómenos pueden suceder por variaciones en el pH, el potencial rédox, la concentración en alguna sustancia o por sobresaturación de la solución provocada por la evaporación del agua.
10. Cementación.
Es la cualidad que presenta un horizonte cuando en su seno se produce la recristalización de sustancias solubles que engloban a sus partículas, ello produce una tenacidad inusual que impide la penetración de las raíces de las plantas y la circulación del agua, salvo que la capa cementada se encuentre fracturada.
11. Pedregosidad.
El interés de la descripción de la Pedregosidad estriba en que las piedras presentes en un horizonte constituyen un elemento inerte del mismo por lo que actúan como diluyente de sus propiedades. Cuando efectuamos la determinación de algún parámetro químico, lo hacemos en la tierra fina, fracción menor de 2 mm, por ello si la Pedregosidad es grande el valor real del parámetro medido es menor que el expresado, dado que la tierra fina solo es una parte del horizonte que, cuando la Pedregosidad es alta, puede ser mínima.
De la Pedregosidad nos interesan algunas características como:
- Abundancia.
- Tamaño.
- Forma.
- Naturaleza.
- Nivel de alteración.
12- Contenido en sales.
a. En este apartado lo más significativo es la presencia de carbonatos, para determinarla se utiliza HCl (1:1) y se observa si produce efervescencia y cuál es su intensidad. Se utilizan diversas clases:
b. No calcáreo: No hace efervescencia con HCl 1:1.
c. Ligeramente calcáreo: Débil efervescencia, apenas visible y solo perceptible por el oído. Efervescencia producida por la adición de ClH diluido a un fragmento recubierto por carbonato cálcico. Recristalización de carbonato cálcico en las grietas existentes en la fractura de la roca y entre los agregados del suelo.
d. Calcáreo: Efervescencia visible.
e. Fuertemente calcáreo: Efervescencia fuerte y granos de carbonatos visibles. Para las sales más solubles, se advierte su presencia en forma de eflorescencias o es necesario recurrir a la determinación de la conductividad eléctrica.
13- Presencia de raíces.
De las raíces interesa el tamaño y la abundancia. Lo más importante es la distribución relativa del número de raíces que hay en cada horizonte y hasta dónde llegan, es decir, la profundidad de enraizamiento que nos permite estimar la profundidad útil del suelo, muy valiosa para decidir el tipo de utilización y la capacidad de almacenamiento de nutrientes y agua.
B- Composición
- Fase sólida.
La fase sólida es la responsable del comportamiento del suelo al ser la única permanente y dentro de ella se distinguen dos tipos de componentes o fracciones: la fracción mineral derivada del material original y la fracción orgánica procedente de los restos de los seres vivos que se depositan en la superficie del suelo y de los que habitan en su interior.
Dentro de la fase sólida mineral se han de considerar las sustancias de carácter salino, más o menos solubles y que por tanto presentan una menor estabilidad que los silicatos, que son los constituyentes primordiales. Esta menor estabilidad y su fácil intercambio con la fase líquida, que les permite, en ciertas ocasiones, incluso abandonar el suelo, nos mueve a considerarlos en un tercer grupo, separado del resto de los componentes minerales.
II. COMPONENTES MINERALES
La fracción mineral del suelo deriva directamente del material original del mismo y está constituida por fragmentos de aquel unidos a sus productos de transformación, generados en el propio suelo.
Al distribuir las partículas minerales del suelo por tamaños establecemos lo que se conoce como fracciones granulométricas. Los fragmentos más gruesos se les conocen genéricamente como grava.
Las partículas edáficas son una serie de fracciones definidas según su diámetro y que corresponden a tres tipos principales: arena, limo y arcilla. Dentro de la arena se definen diversos tipos según la clasificación seguida pero que podemos sintetizar como arena gruesa (constituida por fragmentos de la roca madre y, como ella, es polimineral) y fina (constituida por fragmentos de roca pero, generalmente, de carácter mono mineral y con un nivel de alteración variable). El criterio que se ha seguido es el tipo de material que predomina en ellas.
El limo está constituido por materiales heredados o transformados pero no tienen carácter coloidal. Es una fracción donde las transformaciones son mayores y su composición mineralógica se parece a la de las arcillas. Son partículas monominerales en las que hay un alto contenido en filosilicatos de transformación o neoformación.
La arcilla está formada por partículas de carácter coloidal y monomineral que se han formado en el suelo o han sufrido transformaciones en él, aunque en algunos casos pueden ser heredados del material original mediante una microdivisión del mismo.
III. COMPONENTES ORGÁNICOS
La materia orgánica del suelo procede de los restos de organismos caídos sobre su superficie, principalmente hojas y residuos de plantas. Este material recién incorporado es el que se conoce como "materia orgánica fresca" y su cantidad varía con el uso o vegetación que cubra al suelo.
La materia viva en el momento en que deja de serlo, comienza un proceso de descomposición provocado por los propios sistemas enzimáticos del organismo muerto. Además sirve de alimento a numerosos individuos animales que habitan en la interface entre el suelo y los detritus que lo cubren. En esta fauna predominan artrópodos de diversas clases y gran número de larvas, sobre todo de insectos.
El papel de esta fauna es doble, por una parte digieren los restos y los transforman dejando en su lugar sus excretas, en las que aparecen sustancias más sencillas mezcladas con microorganismos de su intestino y del propio suelo, que fueron ingeridos con los restos; de otra parte realizan una función de trituración que provoca un incremento notable de la superficie de los restos y que ayuda al ataque de los microorganismos de vida libre que habitan en la hojarasca o en las capas altas del suelo. Estos primeros fragmentos presentan una estructura vegetal reconocible hasta que se inicia el ataque de los hongos, que son los primeros microorganismos que se implantan sobre los restos vegetales.
Los hongos son capaces de atacar y romper las moléculas de lignina que forman las paredes de los vasos y las de celulosa que forman parte de las membranas celulares, por el contrario necesita tomar el nitrógeno en forma mineral, por lo que han de hacerlo de la solución del suelo. Una vez rotas las paredes de los vasos y de las células, queda abierta la puerta a la acción bacteriana, cuyos individuos se nutren de las proteínas y de los azucares principalmente.
Las bacterias liberan nitrógeno en forma amoniacal y, posteriormente, nítrica que permite la nutrición fúngica y el crecimiento de su población, iniciándose así una estrecha colaboración entre ambos tipos de organismos que termina favoreciendo a las plantas que habitan el suelo, al desaparecer la competencia por el nitrógeno que hasta ese momento sufrían por parte de los hongos. Dependiendo de la cantidad de nitrógeno presente en la materia orgánica fresca que llega al suelo así será el posible enriquecimiento de éste en el elemento citado y la velocidad del proceso de transformación de los restos vegetales, por ello la relación C/N de los restos vegetales es un factor decisivo en todo el proceso de transformación de la materia orgánica y que en su conjunto se conoce como "proceso de humificación".
A medida que avanza el proceso de humificación se va reduciendo el valor de la relación C/N del material resultante, dado que el carbono se consume en los procesos energéticos de los microorganismos y termina como dióxido de carbono, mientras que el nitrógeno se invierte en la producción de proteínas que llegan nuevamente al suelo al morir los microorganismos presentes en él. Al final de esta primera etapa de descomposición, los restos vegetales van perdiendo su estructura inicial hasta acabar resultando irreconocible.
En el caso de las lombrices se produce una modificación de la composición del suelo que ingiere con respecto al que excretan, modificando algunos parámetros que favorecen la acción microbiana y como consecuencia de ello una aceleración del proceso de humificación.
Ahora bien la materia orgánica no se acumula indefinidamente en el suelo sino que los procesos oxidativos, que dan lugar a las sustancias húmicas, continúan, así como la acción microbiana, que puede utilizar las sustancias húmicas formadas como sustrato nutritivo y provocar su descomposición y "mineralización", con lo que se cerraría el ciclo biogeoquímico de los elementos.
- Fase liquida.
La fase líquida se conoce como "agua del suelo" y si, en principio, es así por su procedencia de las lluvias o de mantos freáticos elevados, una vez en contacto con la fase sólida se incorporan a ella sustancias en solución y en suspensión procedentes de aquella. Es en la fase líquida en la que se desarrollan los procesos de formación y evolución del suelo, siendo de especial importancia los relativos a la interface sólido-líquido. También actúa como vehículo de transporte de sustancias ya sea dentro del suelo como desde él al exterior.
También el suelo se comporta como una esponja capaz de retener una importante cantidad de agua con una fuerza de succión tal que teóricamente permanecería en él de forma indefinida.
IV. SUELOS ÁCIDOS
Los suelos ácidos contienen una cantidad considerable de cationes hidrógeno. La acidificación del suelo puede ser debida a causas naturales (materia original pobre en cationes básicos, lavado de calcio en regiones de clima lluvioso, etc.) o provocada por el hombre (incorporación de residuos o fertilizantes ácidos, lluvia ácida causada por ciertas industrias, etc.).
Si consideramos el concepto químico de ácido-base, definimos: Suelo ácido si el pH es menor a 7.Suelo básico si el pH es superior a7.
El pH, es la concentración de iones hidrógeno, por razones de comodidad y según fue propuesto por Sórensen, se expresa como el logaritmo común de la reciproca de la concentración de dichos iones:
PH = -log [H+] = log 1 / (H+)
El símbolo pH indica el potencial de iones hidrógeno o exponente de hidrógeno. Al ser una ecuación sencilla y fácil de aplicar se ha adoptado mundialmente para expresar la cantidad de iones hidrógeno si necesidad de recurrir a métodos y fórmulas más complejas y complicadas.
A medida que aumenta hay disminución de acidez y así también si hay aumento en pH la solución es más alcalina cada vez. Se debe tener presente que la concentración de iones hidrógeno es una función logarítmica por lo que un valor de pH corresponde a una concentración de iones hidrógeno más grande que la que se continua
El pH en el suelo se mide en una suspensión de suelo y agua. Los factores que afectan al pH en el lado ácido se dan entre la relación suelo - agua y el contenido de sales de la suspensión suelo - agua.
El efecto de la suspensión suelo - agua es producir valores de pH más bajos entre más sea el volumen que está ocupando el pH en el suelo o mezcla. Para darnos cuenta del efecto que ocasiona la suspensión dependerá de la naturaleza del suelo, si existe gran cantidad de humus, roca parental, mineralogía y otros factores que influyen en el suelo para determinar la cantidad de concentración de sales.
Muy fuerte
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Fuerte
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Moderada
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Ligera
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Ligera
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Moderada
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Fuerte
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Muy fuerte
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ÁCIDO: Sustancia que tiende a dar protones (H+) a otra sustancia
BASE: Cualquier sustancia que tiende a recibir protones
Con la definición de pH dada anteriormente, la escala toma valores desde cero, un ácido fuerte es el que tenga un pH de 1, hasta 14, por lo tanto la base más fuerte tiene un pH de 14, el punto medio del pH es 7, que representa soluciones con un pH neutro, ni ácidas ni básicas.
EL pH Y EL SUELO
El pH es quizá la característica del suelo más comúnmente medida. El pH en suelos ácidos comúnmente es de 4 a 6.5 unidades. Valores más debajo de 4 se obtienen solamente cuando los ácidos libres están presentes. Valores arriba de 7 indican alcalinidad aun así es posible que apreciables cantidades de acidez del suelo, refiriéndonos a términos de capacidad amortiguadora o carga dependiente del pH, puede existir en suelos alcalinos.
El pH generalmente se mide empleando un potenciómetro, el cual indica los cambios en el potencial de la solución a través de dos electrodos, uno indicador y otro de referencia, cuya respuesta a los cambios se registran en un voltímetro.
El pH en el suelo se mide en una suspensión de suelo y agua. Los factores que afectan al pH en el lado ácido se dan entre la relación suelo - agua y el contenido de sales de la suspensión suelo - agua.
El efecto de la suspensión suelo - agua es producir valores de pH más bajos entre más sea el volumen que está ocupando el pH en el suelo o mezcla. Para darnos cuenta del efecto que ocasiona la suspensión dependerá de la naturaleza del suelo, si existe gran cantidad de humus, roca parental, mineralogía y otros factores que influyen en el suelo para determinar la cantidad de concentración de sales.
V. EL PH EN ALGUNAS PLANTAS
Mecanismos de adaptación de las plantas acidófilas al Al
El Al afecta a los ápices de las raíces en plantas sensibles. Las plantas con resistencia en sentido estricto (avoidance) evitan la abs de las formas tóxicas de Al (Al3+). En plantas resistentes a este catión existen diferentes mecanismos para evitar el contacto con las cells del ápice radicular. Una posibilidad es aumentar el pH en el suelo rizos érico y el Al precipitará y no podrá así penetrar en la célula. Muchas especies son capaces de aumentar el pH de esta solución nutritiva. A pH de 4, 3 ó menos, en un plazo de 24h. las plantas podrían aumentar el pH hasta 5.5 por la exudación de grupos OH- . En estos estudios normalmente se aplicaban soluciones nutritivas no exactamente iguales a las soluciones del suelo ácido, ya que utiliza el N en forma de nitratos y las plantas así abs muchos aniones y en consecuencia la planta exuda grupos OH- . Pero en suelos ácidos la forma principal del N es el amonio y si realizamos los experimentos con amonio no se da la subida del pH, la planta exudará H+ y aumentará la acidez. Se ha observado que en el suelo rizosférico hay tendencia al descenso del pH. Las raíces están bañadas de mucílagos que las lubrfican, estos mucílagos tienen cargas negativas y pueden unir cationes, secuestran iones de Al y así evitar su entrada en la raíz. Se sabe que las plantas resistentes al Al tienen + cantidad de mucílagos en las raíces que las sensibles.
La presencia de Al alrededor de la raíz provoca la exudación también de materia orgánica por la punta de la raíz: citrato y malato, cosa que no sucede en ausencia de Al. Citrato y malato pueden formar un quelato compuesto por Al, por esto en la rizosfera tenemos complejos de citrato ó malato de Al y en esta forma el Al apenas es tóxico para la planta y no se produce en del crecimiento, prácticamente no es tóxico.
Existe un grupo de plantas resistentes a altas concentraciones de Al, como por ejemplo la planta del té que acumula el Al en las hojas pero está “secuestrado” por el malato, malatos de Al que son excretados hacia el floema ( =“sistema digestivo”).Además de lo visto, las plantas acidófilas deben tener alta eficiencia en la captación del P, ya que los suelos ácidos poseen poco P, así como alta eficiencia en su uso aumentando la relación de mat seca fda./unidad de P presente en la planta.
La causa más frecuente de la acidificación del suelo es el lavado del calcio en regiones con mucha pluviometría. En regiones áridas y semiáridas suele haber suficiente contenido de calcio, pero no así en las regiones muy lluviosas.
La causa más frecuente de la acidificación del suelo es el lavado del calcio en regiones con mucha pluviometría. En regiones áridas y semiáridas suele haber suficiente contenido de calcio, pero no así en las regiones muy lluviosas.
Los suelos ácidos no son favorables para el desarrollo de la mayoría de los cultivos, por lo que es preciso corregir la acidez, tratando de sustituir los cationes hidrógeno por cationes calcio. Esta operación se llama enmienda caliza o encalado.
VI. SUELOS ÁCIDOS Y ALCALINOS
Síntomas primarios
Los suelos ácidos: Las deficiencias de cualquiera de fósforo o magnesio en las hojas de esa edad o de calcio en las hojas más jóvenes puede indicar un suelo excesivamente ácido.
Los suelos alcalinos: Las deficiencias de zinc en las hojas de esa edad o de cobre o de hierro en las hojas más jóvenes a menudo indica un suelo demasiado alcalino.
La deficiencia de fósforo es a menudo indicativo de un suelo ácido.
La acidez o la alcalinidad se miden en unidades de pH con una escala de 1 a 14, si bien los valores extremos no ocurren en los suelos agrícolas. El pH=7 es neutro. La acidez aumenta con los valores de 7 a 4 y la alcalinidad de 7 a 10. El trigo crece mejor entre pH 5,5 y 7,5 (zona verde en la figura); sin embargo, puede crecer en suelos más ácidos si se agregan correctores al suelo.
El principal efecto de un pH muy alto o muy bajo es que algunos nutrientes pueden estar disponibles en forma excesiva y ser tóxicos mientras que la disponibilidad de otros puede disminuir y aparecer como deficiencias del cultivo. En la figura las deficiencias aparecen como barras rojas angostas.
En los suelos ácidos, el aluminio y el manganeso pueden volverse muy solubles y tóxicos y, además, reducir la capacidad de la planta para absorber fósforo, calcio, magnesio y molibdeno. Especialmente en los suelos ácidos, el fósforo no está disponible para las plantas. Si el boro, el cobre y el zinc están presentes en el suelo, pueden presentar toxicidad a bajos pH. En suelos medianamente alcalinos es posible encontrar deficiencia de boro, cobre y zinc y puede no estar disponible el fósforo. El pH del suelo tiene relativamente poco efecto sobre el nitrógeno.
En los suelos ácidos la sustitución del trigo por especies tolerantes a esas condiciones puede mejorar la productividad de la finca. Sin embargo, las ganancias pueden ser efímeras ya que esas especies pueden acidificar más el suelo llegando incluso a un nivel que sea limitante para ellas. El mejor enfoque es sin duda el mejoramiento del suelo.
¿Es el suelo demasiado ácido o alcalino?
· Tomar muestras de suelos a distintas profundidades en la zona radical y medir el pH con papel tornasol o con un medidor de pH. Poner especial atención a los valores por debajo de pH 5,5 y por encima de 7.5.
· La deficiencia de fósforo o magnesio en las hojas más viejas, o de calcio en las hojas más jóvenes son síntomas que indican un suelo excesivamente ácido.
· Observar los cultivos vecinos de leguminosas o colza ya que éstos son más sensibles a la acidez del suelo que el trigo. ¿Tienen mal aspecto?
· Se ven síntomas evidentes de deficiencias de zinc en las hojas más viejas, o de cobre o hierro en las hojas jóvenes? ¿Sufren las plantas una deficiencia de boro evidenciada por una formación de granos al azar dentro de las espigas? Estos síntomas son indicadores de suelo alcalino.
· ¿Es el suelo muy impermeable, está desmenuzado, se agrieta cuando está seco y se hunde y drena con dificultad cuando está húmedo? El suelo puede ser alcalino y sódico.
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